La
técnica del teñido natural es complicada, pues son muchos los procedimientos y
los instrumentos que deben utilizarse (Stramigioli, 2004). Las plantas pueden
brindar dos o más colores, según la parte empleada (hoja, corteza, fruto,
etc.), el proceso extractivo, la concentración del preparado, el tiempo de
inmersión del hilado en la solución, la utilización de dos o más plantas o partes
de una misma (Velasco, 2002), la fibra o base que se vaya a teñir, el agregado
de mordientes.
Los mordientes (fijadores del color) son sustancias
capaces de fijar los colores al adherirse a las fibras, en general, se trata de
sales metálicas (alumbre, hierro, cobre, cromo, estaño) ceniza o cal (Shirata,
1996). Aunque también puede haber plantas que cumplan esta función, tal es caso
de Miconia glaberrima (Schltd.) Naudin.También existen los entonadores
los cuales sólo tienen la función de variar la tonalidad de un color ya
obtenido, modificando la alcalinidad o la acidez en el proceso de tinción.
Las
fibras naturales se clasifican en dos grandes grupos: vegetales y animales.
Cada uno de esos grupos tienen propiedades específicas que provocan diferentes resultados
al someterlos al proceso del teñido. Las fibras de origen animal son más
fáciles de trabajar porque las proteínas permiten que se asimilen mejor los
colorantes.
